Arsénico: Envenenando el agua de México⚠☢🚰💧

Actualizado: 24 mar

Por: I.Q.I Itzel Lopez



Cuando bebemos un vaso de agua potable pensamos que, al ser incolora, inodora y no tener sabor, se trata de agua 100% limpia sin patógeno o sustancia extraña que pueda perjudicar nuestra salud puesto que ya pasó por un proceso de potabilización, pero

¿podemos estar seguros de ello?


Ya hemos hablado sobre los subproductos de la desinfección del agua potable, para los cuales no se han realizado tantos estudios, pero esta vez vamos a indagar un poco a cerca de uno de los agentes químicos en particular sobre el que se tiene un poco más de información en cuanto a los efectos en la salud de los humanos que implica su presencia en el agua potable: arsénico. El tema no es nuevo en México, pero en estos días ha perdido relevancia y es importante que todos estemos informados sobre un tema que es de gran impacto en nuestra salud.


El arsénico, un elemento químico del cual por la cultura popular es conocido por su uso como veneno (por el raticida que contiene su principal compuesto As2O3) y no tanto por su uso en tratamientos médicos para la sífilis, leucemia o asma; se encuentra naturalmente en la corteza de la tierra. Su forma inorgánica (arsenito, arseniato) es mucho más dañina que la orgánica (arsenobetaína, arsenocolina, arsenolípidos, etc.). Se encuentra principalmente en minerales de sulfuro como la realgarita (As4S4) y oropimente (As2S3). Lo podemos encontrar como arsenolita (As4O6) que es un producto de la alteración atmosférica de otros minerales de arsénico; también se obtiene de los polvos colectados de los conductos de extracción de niquel, cobre y estaño.


Ya sea en su forma orgánica o inorgánica, el arsénico puede entrar al organismo de los seres humanos mediante diversas vías.

Una de las más importantes es la oral, ya que se encuentra presente en bajos niveles en la comida, aunque ese nivel puede ser mayor en los mariscos (puesto que absorben el arsénico del agua en el que viven). También por el consumo de verduras que fueron regadas con agua contaminada, el consumo de tabaco, y por último, pero uno de los más importantes, por el consumo de agua potable contaminada con arsénico.


La cantidad de arsénico sugerida en agua potable según la OMS es de 10 𝜇𝑔/𝑙 , aunque el valor es sólo como referencia ya que existen dificultades en la medición y su eliminación no es muy sencilla debido a los costos del equipo y proceso, por ello cada país ha establecido sus límites tomando en cuenta las condiciones locales, los recursos con que cuentan y los riesgos que suponen.


En México según lo descrito por la NOM-127-SSA1-1994 “Salud ambiental, agua para uso y consumo humano-Límites permisibles de calidad y tratamientos a que debe someterse el agua para su potabilización”, establecía que el límite máximo de arsénico en el agua potable debía ser de 0.05 𝑚𝑔/𝑙 (tabla 3), límite que se fue modificando hasta que se llegó a 0.025 𝑚𝑔/𝑙 . Pero dicho ajuste no está ni cerca de las cantidades que realmente se tienen de arsénico en el agua potable en México que, para muchos de los afectados, no tienen más remedio que seguirla consumiendo a pesar de tener conocimiento de los riesgos en la salud que suponen los niveles altos en uno de los líquidos más consumidos por los humanos.


La presencia de arsénico en una gran variedad de metales provoca que en zonas mineras se encuentre una cantidad elevada de dicho elemento (aunque no es la única causa de que exista arsénico en el agua potable). Mediante las reacciones químicas que se dan de manera natural como la oxidación o reducción de algunos minerales y procesos como la lixiviación terminan arrastrando al arsénico hacia los mantos acuíferos más importantes.


Los estados que se han reportado con una mayor problemática en el contenido de arsénico en el agua potable, se muestran en la figura 1. El caso de la Comarca Lagunera que se ubica entre Coahuila y Durango, es el que se conoce desde hace algunos años debido a los efectos en la salud presentados por los habitantes.

El arsénico no es un elemento necesario para el organismo del ser humano por lo que se considera un contaminante en el agua potable. Cuando se trata de una intoxicación aguda, los síntomas presentados son vómito, diarrea y dolor abdominal, seguidos de entumecimiento y hormigueo o calambres en pies y manos; llegando en casos extremos a la muerte.


El consumo a largo plazo afecta la piel, pulmón y vejiga; los estragos se comienzan a observar en 5 años. En la piel se comienzan a observar lesiones, cambios de pigmentación (arseniosis), durezas y callosidades en palma de manos y planta de los pies (hiperqueratosis), lo cual puede ser precursor de cáncer de piel. Lamentablemente existe mucha evidencia de estudios epidemiológicos, de que el consumo de agua con cantidades altas de arsénico está relacionado con el desarrollo de cáncer en los orgános, principalmente los mencionados anteriormente. Por la reactividad y toxicidad del arsénico inorgánico trivalente son mayores que el arsénico inorgánico pentavalente, se cree que la trivalente es la cancerígena. Sin embargo aún se tienen incertidumbre y controversia por el mecanismo de acción cancerígena. El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) ha clasificado el arsénico (y sus diferentes especies químicas) como cancerígenos para los seres humanos; al igual que el arsénico presente en el agua potable.


La mayoría de los estados en México que se enfrentan a la contaminación por arsénico en el agua potable son del norte o de lugares en donde el agua subterránea es la única fuente que se tiene. La actividad minera, la irresponsable disposición de aguas residuales provenientes de la industria y la mala gestión al momento de autorizar pozos a los cuales no se les realizan todos los análisis para determinar si el agua del pozo tiene la calidad suficiente para ser consumida por los humanos, empeoran la situación de muchos mexicanos de los que actualmente no se tiene un registro preciso pero se estima que son

muchos, aunado a la sobre explotación de varios acuíferos, lo cual no deja más opción que seguir consumiendo agua potable contaminada con arsénico.


Referencias bibliográficas:

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