Los cubrebocas ¿Asesinos silenciosos en medio de la pandemia?

Por Lic. Jessica Flores


El cubrebocas es un complemento en las medidas de distanciamiento social para evitar el contagio del Covid-19 y debido a la “nueva normalidad” se ha incrementado el uso de cubrebocas, ya que es obligatorio portarlo fuera de casa y al ingresar a cualquier lugar público.

 

Circulan cubrebocas de todo tipo desde el KN-95, convencionales desechables, futuristas, de diseñadores hasta los artesanales de tela brindándonos un look treendy no tan formal y variado que nos permita expresar nuestra personalidad para vernos y sentirnos protegidos contra el coronavirus.

La alta producción y demanda de este producto por cada persona usando y desechando miles de mascarillas ha creado una nueva amenaza mundial y así un foco de infección en donde se acumulen estos desechos afectando directamente mares, ríos y suelos en todo el mundo.

Las autoridades sanitarias no han tomado las medidas suficientes como colocación de carteles o publicidad para educar a la sociedad referente a dónde y cómo clasificarlos de la basura ordinaria, lo cual los cataloga como desechos con alto grado de contagio del mismo virus que a su vez daña el ecosistema por no ser de un material biodegradable.

Para contrarrestar la contaminación:

•La Organización Mundial de la Salud (OMS): recomienda el uso de cubrebocas de tela para así reusarlos y disminuir la contaminación.  En dado caso de ser desechable recomienda tirarlas en un contenedor de basura "adecuado" inmediatamente después de usarlas y no reutilizarlas. En los centros de salud, las mascarillas quirúrgicas deberían ser tratadas como desechos médicos (que normalmente se botan en contenedores rojos), explica Ashley Baldwin del departamento de comunicación de la OMS a BBC Mundo.

  

•El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés ) aconseja no tirarlos en la calle sino en un centro de reciclaje.

•La UNAM recomienda una vez usada la mascarilla se debe cortar en pedazos.

También se están implementando sanciones a quien no deseche correctamente los cubrebocas.  La mascarilla ideal sería reusable con auto desinfección, pero la triste realidad es que esta puede ser costosa y así no llegar al alcance de todos.

En este año en el mar se han encontrado miles de desechos catalogados por los buzos como “desechos Covid” guantes y mascarillas.

Una mascarilla tarda 400 años en desintegrarse y si se encuentra en el mar no solo amenaza a las especies marinas si no al ecosistema en general.  Las mascarillas son imposibles de reciclar pero se están creando nuevos materiales para la creación de mascarillas no desechables que puedan usarse prolongadamente.

Por lo cual hacemos un llamado a la conciencia de la sociedad para el correcto uso


y desecho de los cubrebocas y basura relacionada con el covid ya que esto se verá reflejado en una mayor protección ambiental para nuestro planeta a futuro.




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